domingo, 28 de septiembre de 2008

POESIA ERRATICA 01

Siempre un títere domina,
algún perón con vaselina.
Su bigote está en la esquina.
Y por los medios maquillado
va boqueando su soldado.

lunes, 22 de septiembre de 2008

DEFINICIONES AL PIE 01

Yo sólo vendo ideas para solventar mis experiencias.

domingo, 7 de septiembre de 2008

PENSAMIENTOS FLASH 01

La única indicación que leo viene en los paquetes de fideos. De todas maneras, termino probando la pasta tres veces antes de decidir el punto de cocción.

martes, 26 de agosto de 2008

PENSAMIENTOS RECORTADOS 01

Escribir sobre la verdad es algo que, de lograrlo, se puede hacer sólo una vez. Esa verdad es sí o sí sobre uno mismo. Nada puede acercársele a la verdad como para retratarla al menos que uno ya estuviera ahí mismo: lo autobiográfico. ¿Qué es lo que hace de esa verdad algo importante para los demás? El simple hecho de que hay más gente pendiente de la verdad de otros que la propia. Al regocijo de ser espectador, se le antepone el miedo a actuar de uno mismo…(…)…Nadie que estuviera en control de su propia verdad podría matar a otro. Nadie hoy, ya que las posibilidades de solucionar el hambre siempre son más que las razones para matar…(sigue)…

(c)GSTV-2008

sábado, 16 de agosto de 2008

Pensamientos Más Largos 01

Lo malo de creerme una persona que escribe bastante bien es saber (comprobado científicamente) que soy un mal lector. Soy peor por cantidad que por calidad. Aunque mi calidad de lectura supere el promedio, mi cantidad de lectura efectiva está muy cerca de los niveles alarmantes del promedio actual. Sin embargo, hay un libro en particular que me empeño, no sólo en no leer, sino en contradecirlo cada vez que tengo chance. El Gran Libro de la Vida. Ese fakin libro que muchas veces me hubiera hecho “ahorrar” (en su más amplio sentido), y aunque lo sepa sus bondades por terceros, prefiero el sonido hueco de mi mismísima cabeza.
El capítulo “Mujeres y sus cómos”, en particular, me está volviendo en los últimos tiempos (ver: Pensamientos Cortos 01). Hoy, un viernes a la noche, podría haber recurrido a la parte en la que habla de la cantidad de tiempo prudencial que debería pasar entre cita y cita. Si hoy hubiera hecho caso a las páginas esas, mi plan hubiera sido otro, más extenso probablemente. No obstante lo cual, aprendí por mi cuenta acerca de “pisteros” vs. “pudientes”. Siempre miré a los Fiat pisteados como una pérdida irreversible de guita. Chabones que clase media para abajo gastando una fortuna en mejorar un auto de mierda que nació para ser un auto de mierda. Este viernes, estuve dos veces, en dos momentos distintos, manejando un sedán yanki-brazuka-familiar-remiseril prestado. Las dos veces me encontré en el semáforo que divide Av. Del Libertador con una vía rápida, cerca de retiro. La primera vez, tuve a mi izquierda un ACDI Q7. Una máquina infernal que se puso a 170km/h en 50 metros, mientras que mi boca no terminaba de cerrar. La segunda vez me encontré sólo en el semáforo, pero igual no llegué a los 170km/h antes de tener que doblar a la derecha en el segundo atajo. Con piso mojado y sin ABS ni ninguna otra de esos combos de letras muy caras, no pude ir tan rápido. Al entrar en Figueroa Alcorta, otro Audi, esta vez sedán-familiero-alemán, se me puso a la par. Arranco notoriamente más rápido que yo, pero el tráfico me lo regaló en menos de dos cuadras. De ahí en más, él se transformó en un piloto responsable y yo quedé como un pelotudo peligroso. Un pelotudo peligroso como el “ricachón” de aquella cuatro por cuatro de la mañana que alcanzó los 170km/h. Click! Entendí a los pisteros y a todos sus Fiat Europa, Uno, 147, VW Gol, Corsitas, etc. Ellos no pueden/quieren llegar a pagar un auto de fábrica que llegue a 170km/h en 50 metros, doble como tiene que hacerlo a esa velocidad, y frene de ser necesario por un imprevisto. Por más que lleguen a comprar un auto de esa misma marca, será el básico, y siempre habrán algún V8 edición limitada amarillo, mucho más rápido y seguro.
¿No deberíamos estatizar la salud de la población y ponerle ABS a todos los autos argentinos?
¡Mamá!, ¿en qué página de El Gran Libro de la Vida busco? ¡Pá! ¿Escuchaste?

2008-08 Viernes16
Gustavo Guaglianone ©
GSTV

lunes, 11 de agosto de 2008

HIP HOP VEJETE


YO SOY MEDIOEVO

¿QUE MAS NECESITO SABER?
LA LUCHA SE EXTIENDE EN SU CUERO.
ESA PIEL NO PIENSA CEDER.
NO HAY BOTOX QUE MATE SU FUERZA
NI LA COCA QUE CRECE A SUS PIES.

BANCAME UNA BOLA, EVO.
EVITA LOS CORTES, UNO POR VEZ.
MI RUTA HACIA ESE VENENO
BUSCA EL ANTIDOPO EN EL.
SI YO SOBREVIVO A SU MUERTE.
MI CUERO LUCHARA TAMBIEN.

VAMOS VOLA VAMOS VOLA VAMOS VOLA
(REPITE HASTA EL FINAL).

(C)GSTV


miércoles, 23 de julio de 2008

Te anzuelo (Expantapájaros)

TE ANZUELO

NO MAMES (no me hables)
ESTOY PENSANDO EN CERO
NO ME VES (no me hables)
ESTOY PRENDIENDO EL FUEGO

YA NO MAMES (no me hables)
NINGUNO ES MAS SINCERO
YA NO ME VES (no me hables)
APRENDIENDO EL JUEGO.

GUSANO (estoy pensando en cero)
MI SUELO (estoy prendiendo el fuego)
QUE PESCO (ninguno es más sincero)
TE ENCIERRO (aprendiendo el juego).

TE ANZUELO / TE ANZUELO

NO FLASHEES (no me hables)
ESTAS DENTRO DEL CERO
NO BUSQUES (no me hables)
ME ACERCO CUANDO LLEGO

NO ME PERDES (no me hables)
ENCUENTRO TU AGUJERO
NO ME BUSQUES (no me hables)
VAS CERCANDO EL MIEDO

MUNDANO (estás dentro del cero)
MI SUEÑO (me acerco cuando llego)
DESPIERTO (encuentro tu agujero)
TE ENTIERRO (voy cercando el miedo).

TE ANZUELO / TE ANZUELO
FINJO CAZAR Y TE ANZUELO
PLANEO TUS MARES, TE ANZUELO.

(c) Gstv (+Nico+Mattius)


domingo, 29 de junio de 2008

Pensamientos Cortos 02

Proporcionalmente, existieron y existirán más zurdos geniales que diestros geniales. Esto es y será otra prueba de que el mundo esta dominado por una fuerza de derecha, y que moverse en sentido contrario fomenta la brillantez. GSTV (c) Zurdo de nacimiento.

jueves, 26 de junio de 2008

Pensamientos Cortos 01

Lo más terrible de darse cuenta que uno tiene un problema de timing con las mujeres es que su solución es, inevitablemente, el próximo problema.

jueves, 19 de junio de 2008

MODELO VIVO.

Mi ex me invitó a hacer de modelo en una clase de “chupada de pija”. La clase la pidió su nuevo grupo de amigas, siete minas entre 27 y 37 años. Su idea era hacerlo con un consolador, pero la convencí. No importa que obtendrá a cambio. La cuestión es que el sábado que viene tengo que estar media hora antes de la clase magistral, y tengo que procurarme una capucha efectiva. No verlas y que no me vean; fue el trato. Está bien.
Nada importante puede pasar en estos días. Nada puede motivarme, ni distraerme. Cada vez que me descubro pensando en algo, es en el sábado. ¿Cómo me voy a vestir? ¿Qué calzoncillo? ¿Me afeito ahí? ¿Me meto un Viagra? ¿Voy fumado? ¿Voy duro? Cero alcohol, pero voy a necesitar algo que me retrace. ¿Me toco en la semana? ¿Me toco media hora antes de ir? ¿Se lo cuento a alguien? ¿Me lo van a quemar? ¿Se me va a parar? ¿Estarán buenas? ¿Todas gordas? Pibes colados, no por Dios. ¿Alguna medio bruta? ¿La vuelvo a llamar o puede arrepentirse? ¿Es sábado? ¿Voy yendo?
Salgo de mi casa con la capucha en el bolsillo, un faso de flores bien gordo, un rescate de merca del miércoles, un gel íntimo saborizado que compré ayer, mi celular con cámara por si puedo, y un embale tremendo. Anoche me afeité el ochenta por ciento de los pendejos. Escuché que muchas minas lo piden, y dicen que hace parecer la chota más grande. Me olvidé del Viagra y no sé de dónde mierda sacarlo a esta hora. Bueno, voy.
Hace quince minutos que espero que sea media hora antes. Toco el timbre. Baja mi ex, y me sube corriendo a su departamento. No es grande, pero lo suficiente como para encerrarme en un cuarto. La guacha lo había ambientado para la ocasión. La semana pasada no estaban todas esas velas, ni la cama contra la pared del fondo, ni la compu contra un costado. Hoy el equipo de música también está en el cuarto. Sonaba Soda Stereo y ya lo cambié. Ahora suena un compact medio raro de John Zorn, uno de música para películas. Es tranquilo, hipnotizante. La semana pasaba me di cuenta que al terminar la convivencia, hace 4 años ya, me había dejado este cd. Miro a mi alrededor y por más que trato de encontrar otro tesoro, nada me saca los nervios. Si soy ansioso como dicen, esta vez tengo mis razones.
Timbre. Sin decirme nada, mi ex baja a abrir. Yo ya recibí las órdenes. Nada de salir del cuarto y nada de hablar antes de la clase. Durante la clase, sólo responder las preguntas autorizadas por la profe. Prohibido meter mano. Celular apagado. Bañadito, perfumado y a esperar que termine la “introducción a la chupada de pija”, que se está por llevar a cabo en el living contiguo.
Debo admitir que hasta hoy nadie me tiró la goma como ella. Ni las trolas se le acercaron. A la turra le encanta y lo sabe. Lo disfruta y te lo demuestra. Toca cosas que ni en la mejor de mis pajas adolescentes se me ocurrió tocar. Es obvio que usa la lengua y los labios, pero también juega con los dientes y las uñas. Te pone al borde del sufrimiento, la hija de puta. La primera vez flashié mal, pero en lugar de un grito de dolor, me sacó uno de placer. Nunca llegó a lastimarme, pero me hizo pensar en mi desconocido potencial sadomasoquista. Ahora que lo pienso, espero que deje estos secretos para el final de la clase, no sea cosa que las novatas me la hagan mierda. Si bien teníamos unos garches grandiosos, de horas y horas, no coje tan bien como la chupa. Todos estos años, extrañe esos ojos redondos mirándome fijo, mientras subía y bajaba por mi chota. Para hacerla completa le faltó despertarme con una mamada, pero bueno, después de la clase de hoy no voy a poder pedir nada más.
Pasos, voces y las llaves. Me dijo que iban a ser entre cinco y siete contándola a ella. No me doy cuenta. Abren botellas. Al toque huelo un faso paraguayo tribunero. Se escucha un: “No, gracias”. Y un: “venga, tía”. Una, ya tiene voz de gorda. La otra me encantó, algo entre FM y la mina que da la hora por teléfono, con toque gallego impostado. Ríen. Mueven sillas. Yo paso de estar al palo a tenerla muerta y fría. Ahora está muerta y fría.
Arrancó la teoría. La música, que tengo ordenado no bajar, no me deja escuchar bien. Rescato frases en los baches entre tema y tema. Escucho: “así de grande”, “¿nunca tragaste?”, “¿salada?”, “es importante coordinar boca y manos”, “un buche de agua caliente”, “entre mate y mate”, “¿más cerveza?”, “¿vino?”, “¿lo conocemos?”, “no las va a poder ver”, “toda de una”, “Martín me tiene podrido”, “el dibujo es bastante claro”, “Así, ¿ves?”, “dan ganas de morderlo”, “¿estuviste con un judío?”, “sí, a mi también”, “mi viejo”. Van dos celulares que suenan y nadie los atiende. Parece estar todo bajo control. Yo siento el mismo frío que en la revisación para la colimba.
Hace rato que estoy tirado en la cama con la capucha semi puesta y una bata blanca de toalla que me queda chica. Se abre y cierra la puerta rápido y entra mi ex. Me hace un gesto para que no hable y me coloca bien la capucha. La oscuridad me da más frío. Antes de irse, me la toca. Me sobresalto, me templo un poco. La escucho reirse mientras se aleja. Loca de mierda.
Pasan unos cinco minutos hasta que empieza la práctica.
“A él lo vamos a llamar: Consoleitor.”-dice mi ex “No las puede ver, pero ustedes se tienen que hacer sentir. Bueno, cada una va a tener treinta segundos para chupársela free-style. Después voy yo y ustedes miran”.
Estoy tratando de evitar que se me pare con sólo imaginar lo que viene. Lo logro. Lo logro. Llegó la primera. Me abre la bata. Yo estoy sentado a los pies de la cama. La siento agacharse. Deben estar todas vestidas, eso siempre me calentó.
“Parémonos acá, así vemos todas.”
La chica está nerviosa. Me la acaba de chocar contra sus dientes. Sin dolor, de lleno a las paletas. La está agarrando bien de abajo. Bien. Se mueve más rápido que mi erección.
“Tiempo”.
Me dejó de garpe.
“Siguiente”.
Tiene las manos heladas. No mueve la lengua. La anterior, tampoco. Pero va más lento. Tose. Paró, se debe estar sacando un pelo de la boca. Vuelve. Me agarra las bolas. La tiene toda adentro. Vuelve a toser.
“Treinta, siguiente”.
Sin las manos. Me aprieta la cabeza con los labios. La lengua da golpecitos. Esta va mejor. Estoy al re palo. No uses las manos, nena, porque acabo.
“Treinta, siguiente.”
Nada.
“Dale vos. Sí”.
Manos grandes. ¿No será un traba? Se me empieza a aflojar.
“Ay…se le está bajando” -escucho la voz de gallega trucha. Recupero vigor. Esta coordina las manos y la boca. Bien ahí.
“Listo, siguiente.”
Me agarra la mano y me hace parar. Tiene manos chicas y piel suave. Me agarra del culo con las dos manos y empieza. No mueve la cabeza, me mueve a mí. Si no fuese por los intervalos y la curiosidad, ya hubiese acabado.
“Tiempo, siguiente.”
Bien, nena. Esta es puro lengua. Empezó por las bolas y recorrió todo hasta la cabeza. Para mi gusto me está apretando de más. Larga un suspiro. Qué chanta. Nunca entendí a las chicas que suspiran mientras la chupan. Suena a actuación complaciente.
“Treinta, voy yo.”
¿Para qué? Arrancó con todo y yo no aguanto más. Me está bordeando el nacimiento del glande con sus dientes, y tiene un dedo peligrosamente cerca de mi culo.
“¿Te gusta?”- me pregunta.
Mi respuesta fue una terrible acabada, directo a la campanita. Noto que la sorprendí porque se tira un poco hacia atrás. Igual, no deja de succionar todo hasta dejarme limpito.
“Bueno, chicas, pensé que me iba a durar más…pero bue…mmm…rica como siempre.” –la imagino con la boca abierta y sacando la lengua para mostrar que se tragó todo, eso siempre me lo hacía- “Ahora que Consoleitor ya acabó, le vamos a dar unos minutos y volvemos…esta vez va a durar más, lo conozco.”
Tengo unas ganas de sacarme la capucha y verle la cara a las chupadoras. Material de archivo, digamos. Suele venir la sequía después de semejante bonanza. Hay que estar preparado para eso.
“¿Cuál te calentó más?”-otra vez hacia mi.
“Vos”- digo y me arrepiento de la respuesta boluda.
“Ya sé…¿cuál de las chicas? Fueron seis, decí un número.
“La que me hizo parar. No sé que número era”.
“Muy bien, número cinco. Sigamos.”-hacia mi- “Acostate y sacate la bata. Sólo la batita, lindo.”
Quede boca arriba con la sensación de que las chicas estaban muy cerca. Una a una siento con van hundiendo el colchón. La voz de mi ex todavía permanece de pie.
“Vamos desde arriba.”-acercándose. –“No acabes de toque, nene”- al oído.
Concentración. Concentración. Seguro que ahora la turra va a hacer lo imposible para que acabe. Siempre quieren lo contrario que te piden. Empecé a sentir sus manos desde mi rodilla. Suben. Suben hacia mi verga. Van por la parte interna de los muslos. Apenas se apoyan, pero dejan marcado su recorrido. Las dos manos avanzan coordinadas. Llegan las dos en la ingle. Nadie habla. Los dedos rozan los mis afeitadas bolas. No puedo evitarlo y suspiro. De golpe los dedos se retiran y vuelven húmedos. Esa humedad caliente pinta mis huevos. Ahora agarra la base de mi pija con fuerza. Sangre coagulada. Sangre coagulada.
-“Presten atención.”
Primero la lengua toca la punta del glande que enseguida desaparece dentro de su boca. Se mueve rotando hacia ambos lados. Se la mete casi toda en la boca antes de salir de golpe. Imagino mi verga brillante, erguida y entregada. No termino de imaginarlo que ya está jugando con sus uñas. Lo bueno es que nunca voy a acabar así. El juego al límite de las uñas te pone como loco, pero ese riesgo es el que te mantiene contenido, y se te frunce el orto a más no poder.
-“Vení vos primero”. ¡Dios! –“Empezá por acá”
Tengo tres manos tocándome. Mi ex sigue con las uñas e imagino que la número uno es la que me está masajeando las bolas. Las uñas paran. Siento un frío por un instante. Ahora tengo a la número uno prendida a punta de la chota. ¡Mamá! ¡Qué rápido que aprenden! Debe ser por lo competitivas que son las minas. Ya la tiene toda adentro. Hermosa. Uia! Empieza a improvisar. ¡El culo no! No puedo evitar una reacción que corta el clima.
-“Siguiente”.
¿Por qué no las mandás de a dos, che? Otra vez arrancamos con la punta, la rotación, y yo no voy a aguantar mucho más. Las manos en las bolas, más giro de cabeza y toda tuya, nena, ni sé quién sos.
-“Tenés que tragar, ya lo hablamos.” –su voz tapó mi intento de grito. “Así, así…muy bien, a ver…bien. Ahora vamos a volver al otro cuarto y seguimos con un consolador de verdad. Y ya saben que nadie se puede resistir a una buena chupada. Vamos”.
Estoy solo en el cuarto otra vez. Sigo al palo. Me saco la capucha. No veo restos de acción. ¿Qué mierda hago? Para un tercero van a tener que esperar un rato, y no aseguro nada. Me fumo medio pucho y después un porro del rico. ¿En qué me metí? ¿Cuáles serán las letras chicas de este paraíso? ¿Están hablando de mi? Sí, seguro. Me estiro a lo ancho de la cama. Si vienen los novios son una banda, desastre. El porro me cortó el hambre. Prendo la compu. Busco el Messenger. Usuario. Contraseña. Conectado. Pin! Se abre una ventana con smile fiestero. Es Caro, una pendeja que me está quemando la cabeza pero todavía no entregó. “Hola”-le escribo- “todok?”. Miro la lista de conectados y no veo a ninguno de los pibes. Caro contesta: “Sí. Mi novio está de viaje. ¿querés ver un dvd a casa?”. “Sí, termino un partido de truco y voy.” Después de tanta chupada de pija, necesito un beso, algo. Miro la ventana por la que entramos la vez nos habíamos olvidado la llave. Me visto y salto al patio interno del edificio. Ahora tengo que esperar que algún vecino salga. Aparece uno con trayendo bolsas de basura. Perfecto. Estoy afuera. Paro un taxi. Es una mina. Le estoy por dar la dirección de Caro pero no, la hago encarar para Belgrano. Prendo el celular y escribo un sms buscando a los pibes. Antes de hacer tres cuadras ya tengo destino. Me pongo los auriculares para evitar cualquier conversación con la tachera, mientras miro sin hacer foco por la ventanilla. Se me escapa una risa al mismo tiempo que me pregunto: “-¿Me estaré haciendo gay?”
GSTV © Mayo/Junio 2008

lunes, 31 de marzo de 2008

CRONIKA EN LA BOCA






No hay mejor momento para escribir una crónica que antes de irse a dormir. No porque los hechos estén más frescos, todo lo contrario, porque están más calientes. Sin duda alguna, la de ayer fue la fiesta del año, hasta hoy, y hasta la próxima vez que Kumbia Queers y Suspensivos Inflamables vuelvan a juntas sus mágias consecutivamente arriba de un escenario. Dicho por terceros desinteresados, las dos bandas del momento, hicieron en La Boca una fiesta inolvidable. Una fiesta que arrancó mucho antes de que se diera puerta. Una fiesta que se vivió desde el armado (literamente hablando) del escenario. 5pm partió el flete suspensivo cargado de ilusiones. 8am volvió el flete suspensivo cargado de ilusionistas.
1am empezó el show suspensivo. 3am empezó el show de las Kumbia Queers. El primero encendió la llama, el segundo la avivó. 2 shows largos, 2 show sin apuros, 2 shows para vivir desde el público como un superclásico desde el palco oficial (sin Macris, sólo con Diegos). Los públicos se juntaron y bailaron y cantaron y pidieron más. Todos quedaron en llamas, listos para la mega Dj Guagüis & company. Felicitaciones Srtas. Kumbia por su súper show a todo baile. Felicitaciones a toda la gente que bailó con Suspensivos Inflamables, porque vieron un espectáculo que a nosotros nos hubiera encantado ver desde abajo.
Gracias a todos, gracias a Mary por su inmenso galpón y calor, y por permitirnos abrir ese hueco en la noche de Buenos Aires, lejos de las cacerolas, los rurales, los macris, los cristina, los cobanis, la mala onda y todo aquello que parece reinar si no nos permitimos soñar como esta noche. Fuck de ruls. 9am domingo 30 de marzo de 2008.

miércoles, 26 de marzo de 2008

¿Cómo?



¿CÓMO?

Cómo estará el mundo,
que pondría fichas en el eje.

Cómo estará todo,
que el remedio me enferma.

Cómo estará el espejo,
que no me reconezco.

Cómo estaría yo antes,
que me prefiero sin reflejo.

Cómo estará tu vida,
que te daban por muerto.

Cómo estaría al nacer,
si no alcanzaba a verte.


Cómo estará el hambre,
que te elijo sin dientes.

Cómo estaremos juntos,
si no nos llevamos dentro.

Cómo estará la muerte,
que pasó sin saludarme.


MAR2M8 (c) GSTV


martes, 15 de enero de 2008

jueves, 10 de enero de 2008

ARDENTINA


AL VOLVER YA ME DI CUENTA
QUE ARGENTINA ESTABA EN LLAMAS.
OH PAIS INFLAMABLE!!!

jueves, 27 de diciembre de 2007

EXPANTACRONIKAS







Videos por CELCIUS
Fotos por SUSPENSIVOS INFLAMABLES.


El CBGB de Bme. Mitre vuelve a pedir crónica. Esta vez, Suspensivos Inflamables no estuvo en la lista de bandas, pero estuvo presente con las pantallas suspensivas y 2 integrantes tocando en Espantapájaros.
La vuelta al CBGB después de un paso por La Castorera volvió a marcar la diferencia entre un “dueño del lugar” músico y otros que no lo son. Otra vez, libertad de acción y predisposición general para que el show crezca. Aunque vale un párrafo aparte la “señora mayor” que hace de cajera de la barra y ladra “docepesoslacerveza”.
Fue el cierre del ciclo organizado por Pat Devil: De nada sirve. Otra vez, con excelente organización y gratificante fluidez. Más teniendo en cuenta que hubo coordinación entre 3 poetas y 4 bandas, en escena. Sólo recuerdo a pasajes de Celcius y Chirs Brush entre los poetas. Luego pasaron: Outofocus, Barflies, Juana Chang y Espantapájaros. Todo, sobre un escenario vestido de blanco en la previa y de imágenes durante el show. El grupo de cierre tuvo la presencia de la primera guitarra suspensiva, en piano, y el saxo suspensivo, en tenor. Además de Nico de Isuck, en guitarra y voz. Fue muy divertido compartir el escenario con los debutantes Espantapájaros, apoyados por las imágenes que disparó Luciano Suspensivo, desde el pullman pantallero.

domingo, 25 de noviembre de 2007

CRONIKA SHOW SUSPENSIVOS INFLAMABLES en CBGB

-jueves22deNOV07-



Si una fecha merece crónika, fue ésta. Por dio! KE ONDA! TODXS! Las gracias del fotolog suspensivo lo detallan. Hace mucho que estaba dando vueltas la tokata con She Devils, seguramente más para nosotros que para ellas. Y se concretó de forma maravillosa. Pilar poniendole papel de pizzería a los laterales de los retornos, Inés siempre tirando para adelante y dejandose llevar al flash con toda la alegría, y la organización abierta de Pat. 10 pts, y el dato raro: el dueño Triciclo del CBGB, que dejó jugar en todo momento! Y la GRAN ALI GUA GUA! Impresionante, le dijimos que suba en Hoy no voy y la llamamos en Skabeza, el famoso "cambio de último plan". Igual, ALI sabe y se aguanta un escenario de 3 niveles: SOLA.
SUSPENSIVOS INFLAMABLES, la pasó muy bien. Arriba y abajo del escenario. Cosa que en la mayoría / totalidad, siempre te encontrás con una "cabezoneada" de los dueños del lugar.
Llegamos al CBGB a las 20:15hs. Antes que nadie. Con la bobina de 10 kilos de papel casi blanco, intrumentos, un equipo y cinta y nosotros y el hermano Yiang Pain. Y la compu del hermano Nikola de I-Suck y Expanta-pájaros. Y con toda esa onda y cervezas en la parada del bondi (5 y 7) y pizza y empanadas a media cuadra, y todo con la sensación de medio show armado. Generamos la pantalla 3D3N (tres dimensiones, tres niveles) u Cinemaskope!
Cuando volvimos al CBGB ya las imágenes estaban haciendo efecto, y hasta hubo un SOLO DE ESCENARIO, como dijieron por ahí. Un escenario sin gente arriba y con todxs abajo mirandolo. (Q-FECHA!). Y llegó Ali impecable, con la pantalla estallando un magenta Kumbia QUEER! Y todo su show internacional. Leni (directora y VJ itinerante de la troupe suspensiva) tomó la posta para terminar el show de proyecciones para Ali, mientras Suspensivos entró en concentración!. Desapariciones obligadas de último momento y todos juntos bajo el escenario, esperando la bajada de Ali. Saludos, RAYO LUMINOSO y a tocar.
El CIBIGIBI está buenísimo desde abajo y desde arriba del escenario. Comodidad de movimientos y buenos retornos. Una pena que no haya estado el Ferdi Nan-Nan! Hubiese sido una perlita…o no?
Y tocamos una lista comprimda y poderosa, con SOY TU PADRE como 2do. Tema! Y con el Sr. Mr.Plu (Mr.Plu Records, Mr.Plu Radio, Capeta Gallera, etc), tomó el mando de las imágenes de 6x5x6
Desde el pogo, Rocktavia (Kumbia Queers, Juana&The Wookies, The Golden Jackets, Los Tronador, etc), señalaba el primer nivel del escenario. Insitación! Esas manos músicas, sumadas a la imagen de Marcelo Pocavida saltando de nivel a nivel, arrastrándose y logrando la, ahora famosa, mosca de metal! Llevó a la escena que se puede ver en el video de arriba: un explosivo Cokein! Bueno, en realidad, todo el show explotó.
Y después de nosotros explotaron las gran SHE DEVIL’S! Otro show placenteramente acompañado por la pantalla suspensiva. Sólo faltó que se escucharan más las voces, pero no el power.
Luego llegó el desarme y el recital siguió en nuestras cabezas hasta hoy, pasando que el desbordante éxito del recital de las Kumbia Queers en la Casa Zombie.
GSTV

SUSPENSIVOS INFLAMABLES / COKEIN ( DELLINGER VERYON):




sábado, 27 de enero de 2007

CRONIKA SHOW SUSPENSIVOS INFLAMABLES en GIRA07 (LA MULA)

Gira a toda costa 007 / La Mula Plateada / Mar del Plata.
Desembarco en Mar del Plata. Misión: La Mula Plateada. Horario de prueba: 20hs. La caravana suspensiva ochentera (no por la década, sino por la velocidad) frena en a la entrada de Mar del Plata para comer y luego encarar hacia Alem. Al llegar a La Mula, bajan los equipos y empieza el ritual suspensivo. Banda a compartir escenario: Los Narigones, con Pelusa ex - violero de Mad. Para las 2AM, Alem ya estaba repavimentada con calcos y afiches oceánicos vuela cabeza. Por la Rock & Pop Beach, suena Skabeza llamando al público marplatense, y La Betty, en la puerta, les marca el camino. Adolfo Mula Plateada da la bienvenida en una noche en la que el frio no era lo único que colaba por los 4 costados. La previa se pasó en el primer piso fumador habilitado para el festín suspensivo. Todo bajo la protección del amigo - pelado - camuflado - cuñado -e- invicto hombre de Mar del Plata. A quien los ricos le pegan hasta hacerlo destapar una cerveza con el ojo derecho. Dr. Yorsh abusa y las piernas quedan bien suspensivas.
La roquería feliz está llena. Armar pantalla, platos, instrumentos, y a sonar. El Resolume 2.0 tarda en encarar. Son necesarios esos segundos de calma que anteceden al rock. Último show de la gira A Toda Costa 007 con tres retornos y una ausencia: Ferdi - Sampling - Mix. El público, el más recitalero de la gira, recibe Suspensivos Inflamables, y devuelve baile y aplausos. La música / onda suspensiva no tarda en decodificarse. El que no se enganchó con Morning Nait, deja su lugar a otros con los poros más abiertos. No hay chica que no mueva alguna parte de su cuerpo al ritmo suspensivo. Skabeza llama al pie del escenario a quienes bailaban en la barra. Quienes buscaban rock tienen excusa para sacudir su cabeza. También hay cuellos que apuntan a la pantalla suspensiva que se levanta a la derecha del escenario. Hay complicidad con las imágenes. El show dura más de una hora entre climas ascendentes y descendentes. Pasadas las 4AM llegan los bises, el saludo final y la ruta al bunker gesellino.


GSTV (c) 2007

miércoles, 24 de enero de 2007

CRONIKA SHOW SUSPENSIVOS INFLAMABLES en GIRA07 (CARAVAN)

Gira a toda costa tour 007 / Camping Caravan / Villa Gesell / Bs.As / Argentina.
Desde las 13.30 del 24/01/007 hasta las 8.30 del 25/01/007
El team suspensivo de divide en 2 para dormir: sur y norte (según posición geográfica). El sur y el norte despiertan juntos o no. De eso sólo hay certeza de que ninguno de los 2 lo sabe. En el norte sopla un aire brasilero que arrastra a la playa. Del sur salen mensajes, del norte salen mensajes. Hay que cubrir el hueco que dejaría la suspensión del show en el Camping Caravan. Dos comprimidos suben al Suzuki Fun a buscar una alternativa playera para tocar. Contraorden, puchos y vuelta al norte. A La Betty, móvil del artefacto suspensivo, le llega una sola orden: Camping 16hs. El norte, en dos tandas, llega minutos antes. El sur, comido, minutos después. En esa media hora para pensar, el camping se ve vacío y caliente. Una banda de rock&roll con muchas erres, termina un show para 5 personas. El contraplan hacia la playa parece la solución. Sin embargo, el sur clava su estaca y mantiene el plan original: dos toques en el camping. El primero, al lado de la pileta olimpica y con un niño plomo original, es la prueba de sonido de lo que vendrá. Cae el sol y se levanta el proyector. Poste, cinta, alargues. Resultado: una pantalla de más de 20 metros de ancho, desde el borde de la pileta hasta las copas de los árboles que antes eran sombra y ahora luz. Impresionante. Un show para multiplicarse en mito. Hay un antes y un después en el Camping Caravan. Otro querés-podés suspensivo. Un ataque directo al cerebro, retinas y oídos atentos. Quien flasheo a la tarde, coronó a la noche. Y quienes se dejaron llevar por el Rayo Luminoso, tuvieron una madrugada acústica con muchos coros y fans del sol, en las puertas del Bar Benita.
GSTV (c) 2007

lunes, 25 de diciembre de 2006

CRONICA DE UN 25 DEL 12



-Navidad Dominguera-

Cuando navidad cae en domingo, algo pasa. Un domingo, descanso por default, se superpone al feriado más importante del año. ¿Se potencian? No en la Capital Federal de la República Argentina en 2006. A mi no me señalan por la calle como el alma de las fiestas, y por esas vueltas de la vida, este año la familia se redujo a un formato Fiat 600 y con esto también bajó la necesidad de regalos. Un verdadero alivio ante el efecto shopping. De todas maneras, mi retina tiene menos rojo Noél impregnado que en otros años. No tanto cartel, no tanta guirnalda dando vueltas por ahí. Y cuando llegaron las 12, menos fuegos artificiales. Parece que subió la demanda del globo que levanta por calor, y bajo la calidad de fabricación y la habilidad de los ejecutantes. En los barrios más barrio hubieron más “cuetes” que en los barrios menos barrio. El vacío vacacional relámpago se hizo sentir, pero en lugar de dar más lugar para festejar, aplacó el colorido. Liniers, autopista, Entre Ríos, Callao, Arenales, Coronel Díaz, Libertador, Cabildo, Lacroze, Álvarez Thomas, Congreso, Triunvirato, Incas, Olazábal, Elcano, Niceto Vega, Juan B Justo, Santa Fe, Las Heras. Desde las 2am, la ciudad enmudeció a puertas abiertas. Diez en una esquina, no supera a cualquier jueves del año. Cerca de una barrera baja, los bocinazos festivos contagiaron a otro auto, sólo cerca de esa barrera y a ese auto. Después, los esfuerzos de hacer temas navideños con la bocina ronca del auto, si bien no fueron puteados, tampoco contagiaron en este tour. Tres llamados, dos deserciones. El after brindis de amigos dejó media botella de 2 champanes, sin tomar. En un kiosco, un policía brindando con sidra y tres horas después de las campanas, puestos de alcoholemia. Se acerca el policía de la esquina, llega la camioneta de la Guardia Urbana, aparecen los conos naranja, se cruza la camioneta y empieza el silbato. En la ciudad sin mucho ruido, paran al primer auto. Se acerca el policía para pedir una identificación cualquiera. Hecho esto, uno de los jóvenes de la Guardia Urbana aparece con una hoja impresa para que firme el conductor. Hecho esto, se acerca otro guardia con la máquina de la verdad y una pipeta dentro de su envase de seguridad. El conductor la saca de la bolsita, la coloca y empieza a soplar hasta apagar la luz verde. Lo que empieza con dos ceros, va a medir el nivel de brindis. El primero zafa y sigue. El segundo es un número fijo. Media luz en funcionamiento, guiño contrario a la posibilidad de doblar, encendido, y posición oblicua esperando el verde del semáforo. Silbato. Gestos. Se detiene. Más gestos. Trámite y afuera. Se aleja sin luces de stop. Tercero. Un utilitario con caja cerrada. Frena. De lejos el conductor parece Papá Noél en pijama. Es un gordo con una remera manga larga rajada blanca y roja. De la caja de su trineo baja una familia navideña tipo. Una a una, tres generaciones vestidas para la cena, bajan dando un saltito. Papá Noél firma y sopla. ¿Para qué? Desastre familiar. Discusión multi-gestual del miembro femenino de la generación intermedia. Hija o nuera de Papá Noél, con él era el tema. La Guardia Urbana no sabe mucho de asistencia social y se mantiene al margen. Por intermedio de un llamado por celular de la señorita, aparece un auto salvador que sin bajar del mismo, su conductor sopla y se lleva a la familia de Papá Noél, sin Papá Noél.


(C) GSTV - 25-12-2M6
Limite entre Belgrano y Núñez,
del lado de Belgrano - Cap.Fed.
Buenos Aires - Argentina.

lunes, 4 de diciembre de 2006

TRILOGIA PLAYERA 1 DE 3



AL MAR

A la playa llega siempre primero el hombre cargado, y de diez a veinte metros atrás, su mujer con el cuello erguido y monitoreando. Puede llevar la pelota de fútbol, mientras no haya otro elemento de menor peso especifico y forma tan perfecta. Novia, amante o madre cuentan igual. Con o sin chicos hoy los roles se mantienen, y hasta le suman una sombrilla y la responsabilidad de funcionamiento seguro de la misma, al hombre que para ese momento ya decidió dónde será el descanso. De todas maneras, busca la mirada monitor esperando aprobación. Puede tener el visto bueno o no, modificar las coordinadas o no; su día no va a depender de eso.
Estar solo en la playa debería ser un pase libre para coger. Hacer el amor sin más memoria que la corporal. Satisfacer y satisfacerse, con alguno de esos cuerpos desnudos. El traje de baño, más precisamente la bikini y sus derivados, son lo mismo que la desnudes. Elegir o ser elegido, ya es parte de una medición astral. Lo que si, nadie, pero nadie debería quedarse o dejar con las ganas, en la playa. Bueno, y en las playas nudistas que se precien de tal, debería haber reglamentación clara acerca de este tema. Al final de cuentas, parece que el Sol es quien se las garcha a todas (o todos). Y las atiende por horas y les da duro. Y se ponen cremas para soportar o potenciar esta relación.


GSTV - Las Gaviotas, Villa Gesell, Buenos Aires-ARGENTINA /// 7deDiciembre2006.
Ilustración: LU+6

sábado, 2 de diciembre de 2006

TRILOGIA PLAYERA 2 de 3


EL PAJAR

A la paja se llega por varios lados. No contamos las excusas, por supuesto. Esta la paja estabilizadora, la "para bajar", la del olvido, la recreativa, y la "me quiero mucho yo". Son todas muy distintas aunque algunas compartan visiones y enfoques. Y mayormente todas terminan igual. Pero sin duda, la última de estas, también conocida como "la autogestión", persigue un objetivo sublime y más aún comparándola con las demás. La paja que estabiliza los niveles, es una necesidad, tiene precisión quirúrgica. Si tenés que "bajar a pajas", estamos hablando de un recurso efectivo pero recurso. La del olvido es recomendable para sacarse de la cabeza, o evitar, histerias ajenas; sin embargo, no se encuentran investigaciones serias sobre los efectos colaterales a un mediano y largo plazo. La recreativa, paja pasajera, no deja una sensación sostenible de logro, más bien posterga la necesidad de salir a ponerla. La autogestión es La Paja, madre de todas las pajas. Aunque más común entre las mujeres, esta paja, y como todo lo bueno, tiene una contraindicación: “Llegar a lugares donde nadie más podrá”. Sin duda esto funciona tanto como desafío, como aprendizaje. Tal vez los puristas del género onanista, la consideren como la única paja de todas las pajas. Allá ellos, sé que es irremplazable por el accionar del otro/mismo sexo, pero no se, hoy me duele la cabeza.


GSTV - Las Gaviotas, Villa Gesell, Buenos Aires-ARGENTINA /// 7deDiciembre2006.
Ilustración: LU+6

viernes, 1 de diciembre de 2006

TRILOGIA PLAYERA 3 de 3



LA CAZA

Buscar un objetivo sexual en poco tiempo es una tarea especial. Para aumentar las posibilidades de éxito, se recomienda pegarse al cliché (éxito y cliché son 2 palabras que por algo suenan parecido). Lástima que en 3 días no adelgazas lo que dice el cliché. Uno menos. Tener una valija con vestuarios varios como para insertarse exitosamente en algún rubro playero, es un tema de planeamiento sofisticado. Cliché de “pertenecer”: out. El escritor/filósofo solitario requiere una repetición de escenario, para ser efectivo. Eso aburre. Lo mismo pasa con el ejecutivo con celular que camina en círculo de un radio visible. Aburre e implican muchas horas haciendo de antena de frecuencias con consecuencias inciertas. Músico puede ser. Depende el target ligas un baño o no; siempre y cuando aceptes comprimir la música a un grito de celo constante. Quienes no tocan instrumentos pueden bajar la ventanilla y subir el volumen del set de temas para niñas. Perder el oído por tener un auto, no es una buena ecuación, menos por tan poco tiempo de goce. Ahora, si lo que piensan es pagar, tal vez la suma no sea tanta en relación a la necesidad. ¡Feliz día de la Virgen!


GSTV - Las Gaviotas, Villa Gesell, Buenos Aires-ARGENTINA /// 8deDiciembre2006.

viernes, 2 de enero de 2004

MASTERDAM

OK! La primera vez que lo cruzamos fuimos dos presas más para él. Dos de esas interesantes, por lo de turistas indefinibles que teníamos. Él era bajo y demasiado inglés. Demasiado porque su acento venía acompañado de una pausa deductiva. Esa sonrisa de: te estoy sacando la ficha, pero de gentleman. Y nosotros éramos dos indios altos europeizados al mejor estilo azar. Uno, pelo largo con mechas rojas, el otro rapado. Uno con chaqueta de cuero corte serie policial belga y botitas all star con punta muy blanca, el otro con el combo camperita: rompevientos - sobre - jean - sobre - polar, y borceguíes de cordones rojos. El inglés llevaba la mochila del turista con sus respectivos pins y biromes. Nosotros llevábamos las manos en los bolsillos. Eso sí, la cara de fascinación en la vidriera del smart shop holandés era nuestra. Hongos, éxtasis natural, cocaína vegetal, oxígeno puro, falsos y perfectos frascos con meo para análisis; todo legal, todo con su packaging, todo fantástico. Ideal para llenar una mochila.
El inglés se nos acercó contándonos que había vuelto a devolver unos hongos, que su novia no se sentía bien, que los regalaba, o mejor dicho, los dejaba a la mitad de precio. Nosotros le seguimos la corriente, pero a un tercio del valor de los hongos. Esa fue la manera más elegante de sacarnos de encima al inglés, por una suma que no afectaba a nuestra paridad menemista del 2000.
Estar un mes de turista en Amsterdam es raro, pagar un mes de hotel es caro. La marihuana es demasiado legal y demasiado rica. Parábamos en el Lavalle de Amsterdam, en un hostal Irlandés rodeado por negocios turcos. Coffee Shops turcos. Falaffel turcos. Pizza por turcos. Almacenes turcos. Gift Shops turcos. Bien Lavalle, bien peatonal de neón. No tardamos en crear nuestra tradición amsterdamiana: desayuno en el coffee shop de enfrente, pool en el de al lado, agarrar las bicicletas alquiladas y a jugar por las calles de Amsterdam hechas para jugar.
Al inglés lo volvimos a cruzar en el coffee shop de enfrente. Estábamos desayunando y conversando con los encargados: dos hermanos turcos y el senegalés. Todas nuestras charlas incluían alguno que otro: -Argentino mafiosi –soltado más a menudo por el menor de los turcos. Tal vez este grito fue el que atrajo al inglés, quien abandonó otro de sus sets de turistas alegres, para sentarse en la mesa con nosotros. Preguntó una vez sola por los hongos y nuestra respuesta de satisfacción fue tan falsa como cortés. Parece que a los ingleses les gusta eso.
Ya el inglés no trabajaba de turista con nosotros, ni nosotros tratábamos de huirle. Lo veíamos hablar con los turcos del coffee shop y escuchábamos a los turcos hablar de él. El inglés había pintado el salón del subsuelo del lugar. Ahora ganaba unos guildens armando porros para turistas novatos. Mientras armaba indistintamente con marihuana o hash nos decía, más para no aburrirse que para informar: -Los armados siempre llevan más tabaco del que necesitan. Los turcos eran muy turcos como para asentir con la cabeza y preferían pagar nuestro silencio con un café - invitación.
El mes en Amsterdam no sólo trajo descompensaciones alimenticias. Es decir, del desayuno a la primera comida podían pasar doce horas, o si se quiere, cinco clases de marihuana con sus distintos rituales. Un mes en Amsterdam trajo más dudas para la gente que nos rodeaba que para nosotros. Las primeras tres veces que te ven, sos turista. A la quinta, sos uno que se colgó. A la séptima, estás al pedo. Si se cumple la docena de veces que te ven: Atención. Dos Argentinos que viven en un hotelucho, fuman, desayunan, juegan al pool, andan en bici y parecen muy felices, es igual a: trajeron un kilo de merca. Ese fue el esquema de pensamiento de los turcos del coffee shop y de todos los pequeños dealers del Amsterdam ilegal que paraban en las cercanías de Lavalle.
Ok! Si trajeron un kilo, pueden traer otro para mí -pensó el turco menor, agregando un: -Good business!
No pusimos cara de sorpresa. No pusimos cara de terror. No pusimos ninguna cara. Sólo pensamos en el grito: Argentino mafiosi, y nuestro silencio se ganó un respeto extra. Nos movimos una semana con ese respeto mientras seguíamos nuestra vida normal, que para quemazón de cabeza de los turcos y del senegalés, incluía un terrible afán por sacar fotos de todo. El revelado en Ámsterdam no era caro y el resultado, buenísimo. Revelábamos y les mostrábamos las fotos de otros puntos del Eurotour 2000. Objetivo: ganar su confianza. Resultado: nos arrebataron una cámara después de un primer plano al senegalés. Del flash de traficantes novatos y exitosos por inconsciencia, pasamos a ser policías pro. Sin decir nada, cruzamos al hotel y volvimos con nuestros instrumentos: una pequeña guitarra con parlante incorporado, un saxo de caña, dos mini - amplificadores y una batería programable. Nos pusimos a tocar para los clientes del coffee shop. No ganamos confianza, pero el desconcierto nos devolvió la cámara. Al inglés le divertía todo esto. Nos miraba, miraba a los turcos y congelaba a su Sherlock Holmes. Tocó con nosotros y nos presentó a sus amigos con los que nunca tuvimos onda sin él presente.
Una mañana de water with gas y relax canábico, se sentó en nuestra mesa. Puso su seño más inglés y nos ofreció hacer un trabajo con él.
-There is this bank, you know? –empezó.
GSTV © 2004

viernes, 3 de enero de 1997

ESPERANDO EL CUARTO

Cuando empezó el partido éramos cuatro frente al televisor. Passarella debutaba como técnico de la selección. Argentina versus Chile. El volumen bajo del Philco 17 pulgadas interrumpía el silencio de la planta baja del Hospital Italiano. A las diez y cuarto de la noche el movimiento en la entrada sur del hospital era escaso. Sentados en una hilera asientos plásticos unidos por un esqueleto metálico, levantábamos nuestras cabezas para mirar el televisor que colgaba de una columna. Nadie hablaba. Ninguno se animó a avivar el sufrimiento del otro con conversaciones de compromiso. Todos sabíamos que sobre aquel hall se encontraban las habitaciones de cuidados intensivos y la sala de neonatología.
La selección dominaba el partido con buen fútbol. Debimos haber sido los espectadores menos entusiastas que tuvo el equipo aquella noche. Yo estaba sentado a la derecha. El primero a mi izquierda era un hombre de treinta y pico. Barba candado. Campera de jean. Pantalones Angelo Paolo. Un rosario en sus manos. Tenía una bolsa de nylon en el suelo entre sus piernas. De su bolsillo derecho colgaba un llavero de Boca con la foto de un chico de cuatro años del otro lado. Imaginé que ese chico podría estar en alguna habitación del segundo piso. En terapia infantil. Seguro su madre estaría con él.
Más a la izquierda había un hombre de cuarenta años. Canoso. Gordo. Sus brazos cansados tenían una pequeña campera rosa. Su mirada estaba clavada en la pantalla y sólo se distraía al ver al hombre de seguridad. El tipo se paseaba con el walkie talkie abierto, comentando el partido con el guardia de la salida de Gascón. Al gordo ya lo había visto antes en los sillones del segundo piso, junto a la puerta de neonatología. Tenía un hijo prematuro de cinco meses y medio, según le escuché comentarle a una abuela que procuraba enterarse de todos los casos del hospital.
Por último estaba el espectador de más selecciones de los allí presentes. Un hombre de alrededor de setenta años que alternaba su atención entre el televisor y un Power Ranger que pasaba de mano en mano. Un nieto en terapia intensiva, pensé. El sucesor articulado del Temerario cayó dos veces al suelo. Su único nieto en terapia intensiva, pensé.
Llegó el primero de Argentina. Nadie lo gritó. El abuelo se paró. Fue al ascensor y subió. Se llevó con él al Power Ranger. No volvió a bajar.
No podía borrar la imagen de Nico entrando en neonatología a las ocho de la noche. Lo iban a operar del corazón antes de cumplir tres días.
Argentina hizo el segundo. Nadie lo gritó. El gordo se paró, y con la campera rosa en la mano desapareció por el ascensor.
Nico había nacido en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento con insuficiencia cardíaca. Los médicos nos recomendaron operarlo en el Hospital Italiano. Y allí estábamos. Esperando.
En una estupenda jugada, la selección de Passarella marcó el tercero. Ninguno de los dos lo gritó. Me quedé solo cuando el hombre recogió la bolsa de nylon y se dirigió al ascensor.
Faltaban cuatro minutos para que terminara el partido. Argentina ganaba tres a cero. Desde el último gol que no despegaba los ojos del televisor. Me puse cada vez más nervioso. Argentina tocaba pero no llegaba. Los jugadores parecían conformes. Yo no. Faltaba mi gol. Necesitaba que convirtieran el cuarto gol. Toques cortos cerca del círculo central. Los chilenos estaban entregados. En el ángulo superior izquierdo de la pantalla estaba el reloj. Cuarenta y cuatro treinta. Medio minuto, más lo que adicionara el árbitro. “¡Vamos, carajo!”, se me escapó y llamé la atención del tipo de seguridad que hablaba por el walkie talkie. Un tiro cerca del palo derecho y el cuarto que no llegaba. Con la mano en alto el árbitro señaló que faltaba un minuto por jugar. Marcelo Araujo se conformaba con el tres a cero. Macaya ya estaba sacando conclusiones del planteo de Passarella. Faltaba mi gol. Último avance argentino. El árbitro señaló el círculo central y mis rodillas alcanzaron el suelo.
GSTV Diciembre 1996©
Publicado en La Voz del Bajo

domingo, 26 de noviembre de 1995

EL SEÑOR ALFAJOR

Nunca se lo había visto tan decidido desde que se mudó a Mar del Plata, diez meses atrás. La seguridad pareció borrar la curvatura de la espalda de Giglio Mazzantini. Duras tareas habían trabajado de manera despareja su cuerpo de un metro ochenta y cinco, desde los 13 años. Erguido enfiló hacia el edificio que estuvo marcando con la vista por veinte cuadras.
Ana,
Hoy a las 8 y media de la noche te voy a demostrar que no soy ni un bruto ni un animalito de Dios. Andá a la Bristol y vas a ver lo que puedo hacer. Además de descargar los cajones de merluza y cornalito de los pesqueros de Mellino, soy un tano romanticón.
Eran las siete y cuarenta de la tarde cuando Giglio apalabró al portero. Por más que la historia sobre la foto de la Bristol desde lo alto pueda parecer convincente y 46 pesos una suma interesante para el cuidador del edificio, lo que le abrió camino fue el inaguantable olor de su ropa.
Es mentira que el olor a pescado mata el fuego latino. Yo soy un verdadero latinlover.
Mientras que esperaba el ascensor, sacó un recorte del diario La Capital. Tras desdoblarlo observó una foto Mateyko, en la que se podía ver a Ana saludando de fondo. Su cara estaba circulada con birome roja. Había restos de cinta Scotch en los extremos del recorte que por cinco meses decoró la pared descascarada de la pieza que Giglio alquilaba desde su llegada a la ciudad, a tres cuadras de la estación de trenes. En aquella pensión de San Juan y San Martín, Giglio Mazzantini ideó su plan maestro.
Perdió la concentración cuando el punto fijo que miraba en el hueco del ascensor fue interrumpido. Cerró el recorte. Recogió su mochila Mundial ‘90 del suelo y subió al ascensor. Apretó el botón del último piso y se quedó junto a la puerta. Sin pensar en nada en particular, se dedicó a escupir hacia la pared que se movía frente suyo. Tardó 8 pisos en lograr su cometido: embocarle a los números que se perdían bajo sus pies. Victorioso, volvió a concentrarse en su plan.
El camino a la terraza debía completarse con dos pisos por una angosta escalera. Una vez en la más alto del edificio, no tardó en apoyar su mochila contra un rincón. Se desvistió. Apiló toda su ropa contra la puerta de la terraza. Estiró los brazos y golpeó su pecho, feliz por su desnudez. Caminó hasta uno de los bordes y se asomó para ver Mar del Plata a sus pies. Vio la Bristol, la punta del Torreón y uno que otro pesquero mar adentro. En poco más de media hora va a oscurecer, pensó. Observó la cuidad desde los otros costados antes de ponerse manos a la obra.
Tenía las herramientas en sus manos y se encontraba a los pies de aquellas enormes letras. Debía cortarle la electricidad a las primeras tres antes de que se enciendan, dijo sonriente por su astucia. Le quedaban quince minutos y ya estaba nervioso. Había estado vigilando el edificio por seis días y siempre el cartel se esperó hasta las ocho y media para prenderse.
Ana estaba desde las ocho y veinte en la Bristol. Como le dijo Giglio en la carta, “dale la espalda al mar y mirá es cielo”. Siguió las ordenes a medias, ya que creyó que Giglio no valía una tortícolis. “Tano bruto, con que me vas a salir”, se repetía cada vez que miraba el cielo.
Faltaba poco tiempo y Giglio comenzaba a sentir al descenso nocturno de la temperatura. Estar en cueros en una noche por más primaveral que fuese, no era algo soportable. Pensando en el recambio que traía en su mochila, decidió hacer una fogata con la olorosa ropa de trabajo. Ya había cortado los cables de las primeras tres letras y sólo restaba aguardar, para asomarse en el momento indicado.
Ana ya se estaba impacientando. Eran las 8:29 y Giglio todavía no daba señales de vida. Miró descreída el cielo. Observó como frente a sus ojos se encendía la palabra ANNA. “Qué truchos”, dijo, y pensó en lo mal que debía estar la cuidad para que hasta el famoso cartel de Havanna no funciona. Arrepentida de asistir a la cita cruzó la avenida para emprender el camino a casa.
“No! No! Qué pelotudo! No! Soy un animal! Anaaaaaaaaaaa!
Estaba enojada con ella misma. Caminaba por la vereda del edificio Havanna cuando escuchó:
“aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa”.

Espero que te gusta la sorpresa.
Giglio Mazzantini




© Gustavo Guaglianone 1995
(Primer cuento presentado en el Taller de Narrativa Breve de Guillermo Saccomanno)